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es el Camino, la Verdad Estudios, Mensajes, Pensamientos y Reflexiones sobre la Palabra de Dios. "Hacia la Salvación de Toda la Humanidad". |
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Cuba Espiritual
Carta Ecuménica sobre Evangelización - Nro. 3, Setiembre 1999
Queridos amigos, queridas amigas,
Antes de tener alguna oportunidad de visitar Cuba - lo hice por primera vez en enero de 1980 como nueva Vice-Presidenta del Concejo Latinoamericano de Iglesias, el mismo que se encontraba en proceso de fundación - ya conocía la versión en español de una canción que era conocida en inglés en el Caribe: "La mano derecha de Dios". Con su ritmo y su melodía se prestaba para ser traducida al español. La compositora Lois Koehler, una trabajadora social en Cuba ya lo había hecho (incluyendo también una estrofa propia).
"La mano derecha de Dios", como lo dice la versión en español, se volvió muy popular en las Congregaciones creyentes latinoamericanas, ya que muestra la confianza y la esperanza cristiana en el Plan Celestial de Dios, sobre el amor por la humanidad. Habla de la mano de Dios, que obra a través del mundo, para terminar con la opresión de cientos de años, y lograr una vida nueva en justicia y dignidad.
Como se podrán imaginar, muchos cristianos-as cubanos-as relacionaron el texto con el plan secreto de Dios, que se mostraba en los cambios que ocurrieron en su país como resultado de la revolución social de 1959. Créanme, fue una canción que se cantaba en Cuba con el pecho bien en alto. ¿Qué significa entonces cantar sobre la mano de Dios bajo tales circunstancias?
¿Obraba Dios en la sociedad y pasaba de largo por la Iglesia? ¿Cómo podía entenderse la relación entre las señales contundentes del Reino de Dios en las condiciones concretas de vida del pueblo cubano y el prestigio y la influencia aminorados de la Iglesia? ¿Obraba Dios a costa de la Iglesia? ¿Y qué significado tenía el aspecto cuantitativo? ¿Qué tan importante nos parecía el hablar de la "presencia cristiana", la que atravesaba una rápida transformación socio-política, en la cual los cristianos "de facto" sólo era un grupito sin importancia de personas? ¿Y cómo se veía el testimonio misionero? ¿Saldría sobrando la anunciación de la Buena Nueva de Jesucristo, cuando la esperanza y los anhelos de las personas en el mundo terrenal llegaran a realizarse? La razón por la cual menciono todo esto aquí se basa en la siguiente historia, la que muestra un informe conmovedor de primera mano sobre la realidad evangelizadora actual - uno puedo hablar aquí sobre un verdadero kairos en Cuba -. Al cierre de una serie de celebraciones públicas, que nunca se dieron en la iglesia cubana, le pregunté a Suecia Méndez, una periodista joven y brillante miembro activo de la Iglesia Presbiteriana-Reformista en Cuba, si ella nos podía informar al respecto. Estoy segura que su artículo le fascinará tanto que alabará a Dios por esta nueva forma de expresión llena de gracia de su amor palpable.
Pero permítame primero sugerirle algo. Cuando haya leído el informe de Suecia, recuerde lo que menciono líneas arriba, y piense nuevamente en todo ello - con el informe de Suecia en la mente. Y luego le sugiero agradecer a Dios por el testimonio disimulado de un "grupo sin importancia" de cristianos y cristianas, quienes en las décadas anteriores mantuvieron en pie la vida del servicio a Dios en Cuba, personas que contaron la historia de Jesús ajustándose a la verdad y que oraron con sus hijos y nietos.
En aquellos difíciles años este pequeño grupo de personas ha repartido equitativamente no sólo sus pocos bienes materiales con amigos y extraños, sino que también ha dejado tomar parte de sus cualidades profesionales y su espiritualidad viva a personas necesitadas en países remotos. Estas mismas "personas insignificantes" apoyaron valerosamente cambios sociales y políticos, cuando veían en ello una encarnación del Evangelio, y discutían sobre deficiencias y malos desarrollos cuando éstos surgían en los procesos de cambio. Su testimonio está unido con el informe que Suecia nos cuenta, y ambos desarrollos presentan ejemplos del obrar de "la mano derecha de Dios".
Que Dios le bendiga y le de paz en
su vida y en su trabajo.
Pastora Ana Langerak
Relatora para Misión y Evangelización
Fiesta y Testimonio:
"Iglesias cubanas muestran una
nueva vivencia en un sector cambiante"
Suecia Méndez
Una reseña de la historia de Cuba nos muestra que Cuba fue colonia española a través de cientos de años, al igual que otros lugares del continente latinoamericano y del Caribe y que hasta fines de 1900 fue uno de los países más cotizados por España.
Con el inicio del siglo 20 se acabó el dominio colonial, al mismo tiempo empezaron los Estados Unidos a establecer su presencia en la isla, en relación a las leyes y cambios en la Constitución Cubana.
En el año 1959 culminó en Cuba una transformación política, económica y social en forma radical. Después de la revolución social se instaló un nuevo sistema político. Este tuvo al mismo tiempo consecuencias para la sociedad cubana, su correspondiente desarrollo y su dinámica y se hizo presente naturalmente también en la vida religiosa del país.
Durante estos 40 años vivió Cuba tiempos muy difíciles en sentido religioso, y a pesar de que no se dictaron leyes que prohibieran al ciudadano a tomar parte en actividades religiosas, las personas que asistían a la iglesia y hablaban públicamente de su fe, se sentían discriminadas en cierta forma debido a su membresía en la iglesia cristiana, ya que eran tratados al margen de la sociedad. Esta situación dolorosa para muchos de los afectados cambió a través de los años; en 1990 hubo un cambio de curso en las relaciones entre la iglesia y el estado, el mismo que condujo a la apertura del estado cubano frente a la vida religiosa del país. Vale mencionar que el Concejo de la Iglesia en Cuba practicó una gran influencia en esta nueva fase, y que sus esfuerzos ayudaron a este nuevo clima en las relaciones entre la iglesia y el estado.
Gracias a esta nueva situación prosiguió un gran crecimiento a partir del año 1990 en las iglesias de Cuba; el tiempo de la poca cantidad de niños y jóvenes en las iglesias había acabado, más y más personas buscaban un lugar en donde pudieran manifestar su fe públicamente y llevar una relación de comunidad. Personas que nunca antes habían escuchado hablar del Evangelio acudían a las iglesias, otras que en los años 60 y 70 habían dado la espalda a la iglesia, regresaban queriendo recuperar los años perdidos. De esta manera la iglesia en Cuba vivió al comienzo de esta década un gran renacimiento, y aún todavía continúan asistiendo más y más personas.
En estos últimos años se vieron confrontadas las iglesias a mayores tareas, ya que tuvieron primero que organizar a esta gran cantidad de personas, tuvieron que conseguir material de enseñanza cristiana, informar sobre la iglesia y preparar a las personas en su membresía a las iglesias. Esto trajo consigo que el trabajo de los laicos aumentara notablemente y que la Consejería Espiritual tomara un nuevo perfil desde el comienzo de esta década.
La iglesia en Cuba ha decidido abrirse para asumir las necesidades sociales de las personas. Tenemos que hacer recordar que al mismo tiempo que esta apertura se llevaba a cabo, en los países del este de Europa se venía abajo el dominio social y Cuba se vio envuelta en una grave crisis económica. Esto suscitó una cadena de ayuda internacional, la cual envió ayuda humanitaria al pueblo cubano a través de las iglesias. De esta forma llegamos a las Fiestas Evangélicas en Cuba, las mismas que se llevaron a cabo en Mayo y Junio de este año. "Tomémonos de las manos y bailemos una ronda desde Pico Turquino hasta La Habana, desde los montes hasta el mar".
El que conoce la geografía de Cuba sabe que una Ronda desde el Pico Turquino, la montaña más alta de Cuba en la parte más alejada del este del país, hasta La Habana, la capital que queda en la parte más oeste del país, significa que toda Cuba se reúne para un baile en comunidad. La imagen de Unidad y Alegría, Fiesta y Celebración del Espíritu de Dios que sopla sobre todo un pueblo que lo alaba - todo esto expresa la canción "La Ronda", compuesta por un joven cubano, y que fue la divisa de la Fiesta de Evangelización en Cuba.
Las Fiestas Evangélicas en Cuba fueron un suceso muy importante para la historia de los protestantes del país y para la historia del movimiento ecuménico en el Caribe y en Latinoamérica, ya que por primera vez se reunían 49 denominaciones para anunciar juntos a su pueblo la Buena Nueva del Evangelio.
Así como 1998 fue un año memorable para la iglesia católica del país, debido a la visita del Papa Juan Pablo II y la proyección de esta visita sobre todos los sectores de la vida cubana, así es 1999 un gran año para los protestantes, quienes predicaban la palabra de Dios en innumerables Plazas públicas, en estadios, en locales y bajo el cielo abierto y anunciaban la Buena Nueva de la Esperanza.
La idea sobre el evento de esta fiesta comunitaria sobrevino en el año 1995, cuando el Concejo de las Iglesias de Cuba quiso organizar un gran Congreso, debido a la falta de dinero no se pudo llevar a cabo este plan de inmediato y fue pospuesto. Para no interferir en la visita Papal en 1998, se programó este proyecto con un nuevo concepto para el año 1999. Ya no sería un Congreso, sino una fiesta en la cual participaran todas las iglesias protestantes en Cuba y no sólo las que eran miembros del Concejo.
En octubre de 1998 se creó un Comité Nacional de 15 miembros, el cual debía organizar las "Fiestas Evangélicas"; el 17 de diciembre se llevó a cabo una rueda de prensa ante periodistas cubanos y extranjeros, en la cual se participó al público la finalidad de estas Fiestas: "Anunciación de la Esperanza de un mundo nuevo y Participación en la Creación de un mundo que esté de acuerdo con el concepto cristiano de Amor, Paz y Unidad". Las Fiestas Evangélicas llevaban como tema: "Jesucristo por todos y para todos".
Amor, Paz y Unidad se convirtieron en la gran meta de los protestantes cubanos, los creyentes y no creyentes, los hombres y mujeres de buena voluntad, quienes durante meses se prepararon para los próximos grandes acontecimientos. El programa de las Fiestas Evangélicas tenía dos partes; la primera, en Mayo, fue un proceso de estudio de preparación para los temas Amor, Paz y Unidad; hubo conciertos públicos en la Semana Santa y un intercambio de ideas bajo las diferentes denominaciones. Durante este tiempo se presentó la música que había sido compuesta para las Fiestas, los Coros empezaron sus ensayos, se repartieron Folletos, Textos bíblicos, T-Shirts y Posters, que llamaran la atención sobre las Fiestas, y se llevaron a cabo visitas a las Congregaciones para informar sobre los acontecimientos planeados.
El mes de junio estuvo colmado de Fiestas en diversas ciudades, en las provincias y en cuatro presentaciones a nivel nacional en Baracoa, Holguin, Camaguey y en La Habana. Esta última fue difundida en todo el país por televisión. Todas estaban programadas diferentemente y se orientaban a las propiedades de cada región del país, ofreciendo a las personas la oportunidad de reunirse a alabar a Dios, a cantar coros tradicionales, a tomarse de las manos, a aplaudir, a leer la palabra de Dios todos juntos y a participar de la Buena Nueva unos con otros.
En todas estas presentaciones se reunieron miles de miles de cristianos. Los participantes llevaban transparentes con las palabras "Cristo vive", "Dios te ama" o con los temas de las Fiestas, así como banderas cristianas y cubanas. No fue fácil mantener la singularidad de tantas denominaciones diferentes, como tampoco fue fácil mantener una relación equilibrada. En los cultos se trató de establecer una unidad entre los Cantos de alabanza de las Iglesias Pentecostales y los coros tradicionales de las iglesias establecidas. Más importante que los resultados obtenidos en cada uno de estos aspectos fue el conocimiento de que el Espíritu de Dios estaba obrando en nosotros, nos llenaba y regalaba sus talentos.
El 20 de junio se llevó a cabo la última presentación en la Plaza de la Revolución en La Habana, en donde diez mil cubanos se reunieron muy temprano para la Alabanza en conjunto. Durante el culto de casi 3 horas estuvo también presente el Dr. Fidel Castro, Presidente del estado caribeño; él había confirmado su asistencia durante una reunión llevada a cabo antes de las Fiestas con un grupo de personalidades protestantes, también estuvieron presentes otros representantes del gobierno y miembros del cuerpo diplomático de Cuba.
Es importante resaltar la participación de una Delegación del Concejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América, bajo la dirección de su Secretaria General, Pastora Joan Brown Campbell y el Pastor Lucius Walker a la cabeza del IX Movimiento de Peregrinación "Pastor para la Paz". Las Fiestas estuvieron impregnadas de la cultura cubana, ésta encontró su expresión en la música, la que fue presentada por un coro evangélico de 460 cristianos y cristianas de diferentes denominaciones acompañados por una orquesta de 35 músicos cristianos. Cabe también mencionar el Coro de más de 100 voces de jóvenes (chicos y chicas), quienes bailaron según el ritmo de Guajira y melodías cristianas cubanas.
En el mensaje leído por el Presidente del Concejo de Iglesias de Cuba, Pastor Pablo Oden, se trató particularmente del tema "Unidad". Durante la ceremonia gritaban los participantes espontáneamente "Cristo vive". La finalidad de las Fiestas Evangélicas fue la Evangelización y la Anunciación del mensaje liberador de Jesucristo, la razón de toda esperanza, de todos los problemas, todas las situaciones difíciles; se trató de la anunciación del mensaje de Cristo, que nos acompaña y camina a nuestro lado, quien no nos desampara ni en los momentos más desesperados.
Quien ha nacido en una sociedad socialista y atea, en la que ser cristiano no era nada fácil, puede entender cómo obra de Dios, que a través de los años la situación ha cambiado positivamente y que las puertas se han abierto y los muros han caído. Con un acontecimiento así hemos soñado durante 40 años. ¿Quién se hubiera imaginado estas fiestas evangélicas hace 15 años? Yo me pregunto ¿cuántas personas habrán orado por tener algún día tal oportunidad? ¿cuántos habrán dado toda su vida al servicio de la proclamación del Evangelio?
Al final de las Fiestas escuché muchas opiniones de personas que no son creyentes que me decían: "Todos los domingos por la mañana he visto el culto por televisión, porque el Evangelio y lo que decían me agradó y porque todo me pareció muy honesto". Otros preguntaban: ¿Quiénes son estos protestantes? ¿qué sentido tienen sus fiestas evangélicas? Ellos han logrado alcanzar a las personas y los motivaron a buscar conversación.
Recuerdo a un joven cristiano que al final de las fiestas se me acercó y me dijo: "Estas fiestas han sobrepasado todas mis expectativas". Un hombre de edad de mi iglesia agradecía a Dios diciendo: "Cuarenta años hemos orado por esto, para que tales fiestas algún día llegaran a realizarse". Tal acontecimiento trae innumerables agitaciones y muchos impredecibles consigo, precisamente esto impulsa a la Iglesia a meditar sobre su labor en el presente y en el futuro.
Estamos seguros, que con la proclamación en las calles y plazas durante las Fiestas Evangélicas este proceso no se va a detener, ya que la semilla llega a muchos corazones y lleva frutos nuevos y frescos. La tarea de la Iglesia consiste ahora en continuar cosechando la Palabra de Dios. ¿Qué viene después de las Fiestas Evangélicas? Las Fiestas Evangélicas no se pueden archivar en las Actas; más aún deben ser analizadas y valoradas, debemos preparar nuevos caminos para el trabajo futuro de las iglesias evangélicas en Cuba.
A través de las Fiestas se han unido muchas denominaciones, que nunca antes participaron. Es urgente meditar sobre el futuro del movimiento ecuménico en Cuba, el mismo que se debe preocupar de unir los grupos evangélicos. Las Iglesias Evangélicas en Cuba tienen que luchar en el futuro por su lugar en la sociedad. Un logro muy importante en estas fiestas es el hecho de que la Iglesia pueda utilizar posibilidades que hasta ahora le fueron prohibidas, por ejemplo: la televisión, lugares públicos, emisoras internacionales. Debemos tratar de mantener abiertas estas posibilidades para que se conviertan en parte normal de la vida social y no sean algo extraordinario. Queda mucho por hacer en la Iglesia en Cuba, su trabajo es necesario ya que los valores cristianos son vitales para el pueblo cubano.
Que Dios nos acompañe y nos dé su Sabiduría y Visión, la que necesitamos urgentemente para esta época que se avecina.
Que Dios pueda utilizarnos. A Su tiempo.
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Actualizado 07/04/05